domingo, noviembre 12, 2006

Entrevista a Jorge Carmona

Y BAILARE SOBRE TU SANGRE

Es el desconocido Carmona de los créditos finales de "Misterio", "Lobos de Mar" y "La Gran Sangre", historias que dejan ver una dura realidad y también la originalidad de los creadores más jóvenes.
Sus padres le enseñaron que no todos los niños del Perú comen todos los días, en su colegio inglés de La Molina aprendió que alguna gente tiene jardinero cama adentro y en su barrio de San Borja pateó latas con el hijo de un albañil que amarraba hilos a las moscas para convertirlas en cometas. A Carmona (31) la realidad lo busca, lo encuentra y lo obliga a hablar en voz alta. Él no espera, no se aguanta y crea, dirige, estrena, y otra vez al ruedo, para dar vida a una nueva aventura que no lo deja dormir tranquilo. Habla, sangre.

Ahora que hemos vuelto a ver "Misterio", ¿qué errores le encuentras, al margen de su buena sintonía?

Es simple de explicar por ser el primer trabajo. Yo grababa con la cámara en la mano e hice la fotografía prácticamente con dos fluorescentes que compré en la ferretería. La verdad, si tú hubieras ido al rodaje, habrías dicho: ¿estos huevones están haciendo una serie? Eso es lindo, es un proceso hermoso de aprendizaje. Creo que, como primera serie, no sabíamos a qué nos estábamos enfrentando, tal vez por un grado de ingenuidad que todos podemos tener si no conocemos el mundo de la televisión. Yo no lo conocía, venía de la publicidad, del cine. Fue un reto que me propuse con Aldo Miyashiro. Creo que "Misterio" tiene grandes defectos pero también grandes aciertos, y marcó un quiebre dentro de la propuesta televisiva acá, por el hecho de ser algo mucho más documental. Yo le tengo mucho cariño, la gente ya nos conoce más, y prueba de eso es que el canal la ha repetido, y le ha ido mejor aun que la primera vez. Obtuvimos quince puntos promedio a las nueve de la noche, con unos pinches cabrones que no los conocían ni sus viejas (risas). La verdad es que todos pusimos el hombro y salió la serie, a puro 'bobo'.

Y desde esa primera serie hasta "La gran sangre II", tendrás claro qué es lo que no le gusta al público peruano...

Lo muy explícito. Por ejemplo, después de "Misterio", tuvimos un fracaso con "Lobos de mar". Con Aldo pensábamos que podíamos hacer una nueva serie con asesinatos, sexo, etc. y nos fuimos en picada, con roche. Ahora sabemos que la gente no acepta, al menos en ese horario, cosas tan crudas como una escena de sexo o mucha lisura.

¿Tú crees?

Sí. Fue un momento difícil del canal, pero no le echo la culpa. La responsabilidad es toda nuestra. En "Misterio" pasabas del humor a algo crudo, a un personaje que se metía tiros en cámara pero, al final, el personaje iba a morir. El horario de las nueve de la noche es básicamente familiar, en los segmentos un poco bajos hay una tele en la casa, y si el niño está al lado de sus padres viendo en la tele que están tirando, la madre va a cambiar. Y creo que eso pasó. Con Aldo nos emocionamos, quisimos meterle todo, sin detenernos a pensar que estábamos en señal abierta. Ahora, con "La gran sangre", sí nos hemos sentado a analizar la situación. De hecho el primer capítulo de "La gran sangre" partía con un escrito que decía: "La grandeza del hombre está en ser capaz de levantarse después de una caída". Esa frase, que salía en mi libreta de notas del colegio, se me quedó grabada, y creo que en eso consiste esto. Ok, es un medio que te puede endiosar pero al siguiente proyecto que hagas te vas para abajo, y ya fuiste.

He notado un cambio radical entre "La gran sangre I" y la II. La primera era más solemne, más dramática, y ahora, con la segunda, parece que todo tiene que dar risa.

Ahora la hemos querido poner en otro estrato social. Ellos han estado operando en el Rímac y ahora vienen a Miraflores. Tony Blades puede hablar con una chica en una pollería del Rímac, y la chica le da la pasada en todo sentido, pero va a Miraflores a hablar con otra y ella le dice: "qué me miras, cholo, qué me hablas". Entonces el héroe del Rímac se queda 'descomputado' (risas). Sí, es un poco más light; así la habíamos pensado. Para la tercera, queremos ir otra vez más arriba.

Es decir ¿volver al cerro?

Volver a lo que fue la primera, un poco más de "cochinadita". Ya están definidos los personajes que vienen de nuevo, hay que matizar, y creo que los resultados son claros, hasta ahora no bajamos de los 20 puntos de ráting. Esa es otra cosa que hemos aprendido con Aldo, no puedes satisfacer a todos en la misma serie, pero hay que hacer algo que pueda tener continuidad y, en cada temporada, matizar. Esta segunda temporada no la estoy dirigiendo yo, la dirige Josué Méndez, mientras me dedico a preparar la tercera, que empiezo a grabar el 25 de setiembre.

¿Gisela Valcárcel va a trabajar en esa tercera temporada?

Va a grabar tres escenas. Ella ha accedido en buena onda; tú sabes que con Gisela hay una relación familiar y quizás por eso haya sido más fácil convencerla, pero además a ella le gusta "La gran sangre".

Tengo entendido que estás metido, además, en artículos publicitarios sobre "La gran sangre".

Me estoy dedicando al merchandising de la serie. Acaba de salir un cómic, quiero hacer muñecos, un soundtrack, ese tipo de cosas...

¿Y es un buen negocio?

George Lucas es quien es porque el estudio con el que filmó "Star Wars" negoció con él para quedarse con los derechos de la película, a cambio de que él se quedara con el merchandising. Y gracias a eso, hizo un imperio. Obviamente no vas a comparar "La gran sangre" con "Star Wars", pero creo que también me gusta todo ese mundo. Hay que pensar en 'business'. Es importante, pero también es creativo.

¿Se puede vivir, bien, produciendo series para la TV?

Los presupuestos que se manejan en el Perú, respecto a otros países, dan risa. Nosotros tenemos que hacer muchas cosas más para sacar adelante a Capitán Pérez, la productora. A veces hago publicidad para hacer caja. Aldo sigue dictando talleres de teatro. Además queremos ser justos y pagar a la gente lo mejor posible. De todas formas, para hacer la serie como a nosotros nos gustaría, necesitaríamos el doble del presupuesto. Hay que hacer malabares.

¿Mejoran las negociaciones con el canal, de una serie a la otra, si ha subido el ráting?

Esta vez no, porque hemos negociado por las tres a un precio.

El final de "Misterio" venía con un mensaje: él se suicida pero luego "resucita" para decir que está arrepentido. ¿Ese tipo de desenlace fue una exigencia del canal?

No, eso estaba planteado en el guion de Aldo Miyashiro, desde la obra de teatro. Es una confesión, y ¿por qué no? Es decirles a los chibolos que tengan cuidado con lo que hacen, que "Misterio" era quien era pero mira cómo terminó.

¿Siempre tienes en mente hacer "Caradura y El Nene"?

Hemos presentado tres proyectos nuevos al canal para el año que viene, y uno de ellos es ese, pero cambiándole totalmente el contexto, me gustaría hacer algo tipo la vecindad del Chavo del 8, para un público infantil, familiar. Es un tema que trabajaríamos en otro formato, con otra propuesta, y nace prácticamente por una petición del canal, al ver que les ha ido bien poniendo "Misterio" al aire nuevamente.

Miyashiro, que es quien escribe las historias, ¿crea al personaje pensando en sí mismo como actor?

Sí, como el Chino escribe, se tiene que crear a sí mismo. Pero el proceso creativo de Capitán Pérez parte de los dos. La historia la escribimos los dos, debatimos y llega un punto en el cual nos separamos: yo me voy a la parte visual y él a escribir. Empezamos a revisar cosas en conjunto y, llegado el momento del rodaje, todo está en mi cancha. Ahí empiezo a trabajar más con los personajes y luego, naturalmente, viene el 'feed back' de ellos. El Chino explica el perfil de los personajes y los actores siempre vienen a mí con una propuesta, que en el 80% de los casos es interesante. El proceso de preproducción es lindo.

Hay una película tuya, "Condominio", que ya está lista pero todavía no se exhibe.

El proceso, tan independiente (risas), hace que todavía no se exhiba. Es una película de cuatro guionistas, uno de ellos mi mujer, Lita Baluarte. Toda la financiación ha salido de mi bolsillo, hemos ganado un premio que me ha ayudado a culminar el audio y la película ya está en el laboratorio, en Argentina. Todavía no tiene fecha de estreno acá, pero quiero primero sacarla afuera, ver festivales en otros lados y después estrenarla en el Perú; no tengo mucho apuro en estrenarla acá. Todo tiene un tiempo, no quiero andar estresado buscando ahora el capital para estrenar una película. Como primera experiencia de largometraje he quedado muy contento.

¿Te estresas con algo?

Soy un estrés total. Este es un trabajo, pero mi mujer me debe querer mucho para aguantar el ritmo que demanda mi chamba. Estoy un 70% en el trabajo y un 30% en la casa, salvo los fines de semana, y eso porque a veces también hay que filmar o grabar. Es un trabajo muy estresante pero, en contraposición, es muy gratificante.

Te diviertes.

Me divierto muchísimo y trato de no mostrar mi estrés con el equipo, porque eso resulta contagioso y se genera un ambiente no muy grato de chamba. También me estresa el desorden; soy maniático del orden.

¿Qué te aburre?

Muchas cosas; no puedo estar tranquilo. Paro de un lado al otro, me aburren las vacaciones. También me aburren las colas, no puedo esperar. Me aburre saber que voy a estar una semana sin trabajar. Puedo irme unos días a la sierra, hacer un trekking y todo bien, pero si me tengo que meter a uno de estos sitios turísticos 'fichos' con todo incluido, no aguanto. No puedo estar mucho rato en un mismo lugar, me aburre la misa, prefiero estar en contacto con Dios de otra manera.

¿Cuál es la parte más fea de tu trabajo?

Odio negociar el tema numérico, he aprendido a hacerlo pero por necesidad. No me gusta.

¿Qué estudiaste?

Estudié publicidad pero me arranqué a los tres años para estudiar cine. Estuve en el taller de Armando Robles Godoy y luego me fui a Chile, a los 19 años, a estudiar en un taller de dirección de fotografía, con un fotógrafo increíble que se llama Don Héctor Ríos, muy capo. Aprendí mucho ahí y me quedé trabajando en Chile como tres años. De ahí estudié cine, dirección de fotografía en La Habana, en San Antonio de los Baños, y chambeo en esto desde que tengo 17 años. Salí del colegio y ya estaba practicando. Nunca estudié en la universidad.

¿Qué es lo que no falla con el público peruano?

Todo lo que te divierte, da resultado. La gente se sienta a la tele para divertirse, para verse reflejada. Nosotros queremos un punto medio, no queremos el facilismo de la payasada o del jalón de pelo o del cabro feo (risas), diviértete pero también toma tu 'chiquita'. Hacer un buen balance entre lo que divierte y lo que crea conciencia, esa es un poco nuestra filosofía. Tenemos la responsabilidad de decir lo malo que pasa y también lo bueno. En el Perú estamos muy acostumbrados a hablar solo de lo malo.

¿Piensas así desde que eres padre o siempre has tenido esa filosofía?

Definitivamente sí, pero siempre he tenido mi lado un poco rojo (risas), gracias a mis viejos, que me han inculcado eso, no quejarme por lo que no tengo y saber que hay gente que no tiene nada. Me debo mucho a ellos, me enseñaron lo más importante que es creer en lo tuyo y hacerlo. Todo se puede hacer, depende de uno, ¿no?

Fuente : El Comercio

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